A los estudiantes no les gusta leer

Cuatro de cada diez jóvenes tienen niveles pasables de escritura y la mayoría presenta dificultades para argumentar un texto.

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Leer y no comprender es una realidad para un buen número de  estudiantes universitarios en el país.  Según el análisis de los expertos, quizá por falta de gusto o simplemente pereza, los alumnos de pregrado cumplen con sus tareas sin interiorizar el trasfondo de los contenidos, pues lo que leen les parece un 'ladrillo'.

"Pareciera que no lo hacen por la aversión que han desarrollado hacia la lectura. Esta se hace patente tan pronto se acercan al texto. Algunos incluso lo toman con buena voluntad pero en el primer capítulo o, lo que es peor, después de las tres primeras páginas se desaniman, se aburren y no se sienten capaces de seguir", afirma Isabel Gallardo Álvarez, profesora de la Escuela de Formación Docente de España.

En Colombia, entre 146.000 universitarios, solo el 40 por ciento tiene niveles aceptables de escritura. Es decir, que el 60 por ciento no es capaz de argumentar la idea principal de un escrito. Así lo informó el estudio del Ministerio de Educación Nacional, según los resultados más recientes de las pruebas saber Pro, aplicadas por el Icfes en noviembre de 2011.

Javier Botero Álvarez, viceministro de Educación Superior, cuenta su experiencia  como docente de física en una entrevista para Portafolio. "Muchas veces, uno ve que los muchachos leen pero no entienden lo que se les pregunta y, realmente, la capacidad de hacer una lectura crítica o expresar la idea de manera escrita es vital en su carrera y en su desarrollo como profesionales."

Sin embargo, los profesores coinciden en que no debe culparse a nadie, porque la crisis de la lectura tiene causas tanto individuales como externas. 

Con base en los estudios que se han hecho, el problema radica en la falta de hábito lector dentro del hogar, el colegio y los mismos grupos sociales, así como las nuevas tecnologías y la interactividad.

Claves para leer más y mejor

1. Fije un tiempo determinado. Entre una y dos horas puede ser el espacio ideal para no aburrirse y comprender el contenido.

2. Haga pausas y retome la actividad cuando tenga textos obligatorios demasiado extensos. Trate de escribir las ideas principales. Subraye el libro para resaltar lo más importante.

3. Póngase una meta de páginas en cada sesión para que le resulte motivante cumplir el cometido, sobre todo si prefiere leer en un computador u otro dispositivo digital.

4. Evite leer rápido o superficialmente. A veces, por apresurarse, debe regresar a la página e incluso capítulo anterior.

5. Lea un párrafo cuantas veces sea necesario, hasta que entienda y clarifique la idea.

6. Elija espacios calmados para evitar desconcentración o impaciencia.

7. Lea en voz alta o, si le resulta más fácil, escuche a otra persona. Para algunos estudiantes, los audiolibros resultan  herramientas efectivas.

8. Divida los capítulos entre su equipo de estudio y luego aproveche la puesta en común que haga cada uno.

Por Vanessa Sánchez Restrepo.

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